007 Skyfall + retrato Daniel Craig


-Martini muy seco y demasiado agitado-

*Crítica publicada originalmente en 2012

-Mi retrato de Daniel Craig, más aquí-


Para celebrar el cincuenta aniversario de esta saga de fama internacional, Sam Mendes se sitúa al frente de una campaña orientada a dar al personaje de Ian Flemming la identidad que merece. Tras la bien enfocada construcción que hicieron de él Martin Campbell ('Casino Royale') y Marc Foster ('Quantum of Solace'), Daniel Craig ('Casino Royale', 'Quantum of Solace', 'Cowboys & Aliens' y 'Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres') repite al frente del protagónico, él es a quién nos encontramos en la primera escena.



 La primera aparición en 'Skyfall' es nuevamente la figura de Bond envuelta en sombras, con el rostro escondido hasta desvelarse, apareciendo como un viejo amigo al que hacía largo tiempo que no veíamos pero cuyas facciones nos agrada reconocer. El pilar central de la trama -algo errático- trata de centrarse  en un disco duro con identidades secretas de empleados del MI6 que ha sido robado y penetrado por las dotes del enemigo, poniéndolos a todos en grave peligro.



Entra en escena la primera agente especial negra de la saga (Naomie Harris; '28 días después', 'Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto' y Piratas del Caribe: En el fin del Mundo'), quien deja bien claro ser una novata ante las habilidades de un 007 enfrascado con rapidez en una violenta persecución.


-Porque él lo vale-


 Es un elemento a reconocer en la saga de Daniel Craig. Sus predecesoras comenzaban también con escenas épicas de acción que, aunque dejaban algo coja a la película por las altas expectativas que generaban, nos hacían entrar en la trama de manera espectacular: un movimiento de párpado y una escena perdida. 


-El problema de esta peli no es la fotografía-


Después llega de uno u otro modo un elemento de peso que, bien en forma de chiste o de ligue con una indefensa chica, constituye otro sello de calidad de la saga de 007: las escenas de crédito de entrada. En  'Skyfall', Bond se encuentra en el tejado de un tren luchando contra el asesino de espías cuando su compañera, en posición compleja de tiro, se ve obligada a apretar el gatillo presionada por las órdenes de radio de su líder, M (Judi Bench; 'Casino Royale', 'Quantum of Solace' y 'Diario de un Escándalo'), llevándose a Bond por delante con un disparo en el hombro.



 Es la carta de presentación de los créditos de apertura de 'Skyfall' que, con la canción promocional homónima interpretada por la exitosa Adele, deleita con un acabado visual casi poético. Son unos minutos que, al margen del resto de la cinta, merecerían ser enmarcados en la historia filmográfica del séptimo arte.



-De lejos la mejor escena de la película-

Entonces llegamos a uno de los primeros 'vacíos argumentales' del filme. Tras un ataque terrorista al MI6 -siempre con M como objetivo central y una amenaza prepotente como sello- retomamos al héroe en perfecto estado, con una suerte de cicatriz en el hombro izquierdo pese a haber resultado herido en ambos hombros, recostado en la cama del alguna parte del mundo con una mujer. Tras unos días libres, la televisión le devuelve a su elemento natural.



 Las noticias chillan con las imágenes del MI6 en llamas por portada y Bond recoge el testigo del heroísmo presentándose en Londres para volver al servicio. Surge aquí uno de los puntos más interesantes de 'Skyfall'. En sus predecesoras se establecía un precedente: hacer de James Bond un hombre que puede sufrir y cuyos planes no siempre resultan exitosos, estableciendo así una continuidad entre las películas -detalle ausente en las demás cintas- e imprimiendo al 'agente con licencia para matar' un amargor y una nostalgia permanentes, resultado de haber sufrido duros golpes en el pasado.



 La edad es un elemento siempre presente, se insinúa continuamente si la generación de Bond debiera pasar ya a la jubilación y ellos tratarán por todos los medios de demostrar que es una idea errónea.



Silva (Javier Bardem; 'Vicky, Cristina, Barcelona', 'No es país para viejos', 'Mar adentro' y 'Jamón, Jamón') es uno de los puntos críticos de esta trama. Interpreta a un villano sacado de contexto de una forma exagerada e incluso histriónica, dejando patente que su Oscar por 'No es país para viejos' es completamente inmerecido.



 Es un actor carente de registros coherentes, todos sus movimientos están sacados de cauce, todo en él resulta mal ubicado y exagerado. La respuesta está en el director, Sam Mendes, que admitió haberse inspirado en 'Batman, el caballero oscuro' para 'Skyfall'. Pero 'inspirarse' es una palabra que aquí se queda muy corta.



 Hay escenas, como la huída de Jóker, tan presentes en la cinta que hacen pensar en algo más que inspiración, rozando lo ilegal. Del caballero oscuro hay muchas más incorporaciones, como las escenas de lucha a oscuras iluminadas aleatoriamente por disparos fortuitos, haciendo resaltar otro elemento presente en esta vigesimotercera entrega.



  'Skyfall' es una película que crea el precedente de película oscura de James Bond, con un acabado visual y una estética muy cuidadas, que juega muy bien con los colores y las luces. La banda sonora, centrada en el tema de Adele, es otro factor a favor. Pero todo ello junto deja fuera de lugar a 'la chica Bond', casi completamente ausente en la trama, relegando al personaje femenino a un papel aún menor en la saga de James Bond, que siempre ha perdido glamour por su corte machista.

-Las pelis de Bond siempre tirando del mismo reclamo-


En definitiva, 'Skyfall' es una película que se considerará una obra maestra por los incondicionales, pero que pasará inadvertida para todos los demás, con pocos momentos o detalles para recordar y con bastantes huecos por rellenar.



 Sean Connery está considerado por muchos el mejor y único Bond, pero a favor de Craig he de decir que ha creado un personaje mucho más realista y cercano, quitándose de encima la chulería desagradable que sus predecesores se esforzaron por hacer perdurar y haciendo ver a James Bond como un agente secreto y no como un Casanova.

Nota: 6,1

Jorge Tomillo Soto-Jove

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